COMUNICACIÓN.
Un poco de comunicación, hace mucho.
Si estás ocupado, dilo.
Si estás molesto, exprésalo.
Si vas a llegar tarde, avisa.
Si no quieres hacer algo, sé directo.
Si no sabes algo, pregunta.
Así de simple y así de importante.
Vivencias, experiencias y sentimientos.
Siempre habrá alguien en esta vida a quien simplemente no le gustas,
no importa cuánto intentes complacerlo.
Siempre habrá algo que digas o hagas que cause ofensa o
división, si querías hacerlo o no.
Siempre habrá alguien que encuentre defectos en ti, en tu
vida o en tus palabras.
Siempre habrá alguien que no le gustas como te vistes,
caminas o por cómo te ríes.
Puede que nunca descubras por qué, por favor no pierdas tu
precioso tiempo intentando hacerlo.
No puedes complacer a todos.
Yo también era de esos que creen que el amor es hacer feliz
a la pareja.
Me desvivía por sorprenderla, darle regalos, resolverle sus problemas
y hacer todo lo posible por verla feliz.
Pero entre más le daba, menos recibía de ella y con el tiempo
fui acumulando resentimiento por su “falta de amor” hacia mí.
Con la terapia entendí que nadie puede hacer feliz a otra persona,
porque no es su responsabilidad hacerlo.
La felicidad es un trabajo interno, algo que cada uno
construye por sí mismo.
Ya no busco hacer feliz a una pareja, sino compartir mi felicidad
con alguien que también se haga cargo de la suya.
A veces no es falta de motivación, ni falta de fuerza,
es que estás nadando en el mismo círculo que todos.
Un mismo ritmo, un mismo miedo,
una misma dirección que no
elegiste tú, solo la seguiste.
Pero hay un momento en el que algo dentro se rompe,
no por
dolor, por claridad.
Y entonces pasa lo más raro:
Te das vuelta, no porque seas mejor, sino porque ya no te sirve encajar,
porque el que cambia de dirección primero, siempre parece
perdido.
Hasta que el resto entiende que él ya estaba encontrando su
salida.
Si estás buscando cómo hacer posible tu salida,
es porque en
el fondo ya sabes algo:
Tu vida no era este círculo
Anochecía, ella como todos los días iba en el bus de regreso
a casa, gotas de lluvia bajaban por la ventana, algo de tráfico y un poco de
música le regalaba paz, por un momento, un largo y pausado suspiro la remonto a
un episodio del pasado, un momento feliz.
Se encontraba en ese instante, en ese suspiro, en ese
momento, ese capítulo de su vida que le recordó lo bonito que fue respirar
profundo, reír, disfrutar.
Podía ver los carros pasar rápidamente y al semáforo cambiar
de rojo a amarillo o verde y a las personas correr rápidamente en sus afanes
diarios.
Pero, aunque pasara el tiempo, el semáforo y las calles aun
seguían ahí, lo que cambiaba eran las personas que pasaban, los carros que
pasaban a diario, comprendió ella que no todo permanece, que a veces las
personas van y vienen, incluso ni te avisan cuando se van.
Cada ciclo o etapa que hay en la vida, hay que sacarle el
mejor provecho, a esas personas que están, a esas canciones que te hacen vivir,
un te amo, un te quiero o un buen abrazo.
Ella permanece, el presente permanece, los demás quien sabe.
Solo quedo ella en ese pequeño bus, sola, con dirección a su
hogar.
Y de pronto la vida te detiene, te sienta
porque quiere
hablar contigo y no le has hecho caso.
Y te habla, te recuerda cosas que tal vez habías olvidado.
Y te abraza y en ese abrazo te recuerda que tan solo has
venido a vivir.
No a luchar, no a salvar a nadie, no a pagar ninguna deuda,
solo a vivir.
Tus cicatrices te hacen única.
Cerrar ciclos es parte esencial de la vida, permitiendo
que florezcan nuevas oportunidades.
Aunque el final de algo puede traer dolor, frustración
y angustia, es esencial recordar que estos sentimientos
son naturales y muchas veces acompañados del
miedo a empezar de nuevo.
A medida que pasa el tiempo y las expectativas
disminuyen, podemos mirar hacia atrás y darnos
cuenta de que estos cierres fueron de hecho pasos
necesarios para
nuestro crecimiento emocional y madurez.
Cuando tus ojos se abren, lo que una vez parecía ser
solo una tormenta se convierte en un arco iris de esperanza.
El sol de oportunidad, que estaba escondido detrás
de las nubes, vuelve a brillar, iluminando nuevos caminos.
El valor no es simplemente lanzarte a una nueva oportunidad,
sino tener la valentía de renunciar a una oportunidad por un
sueño aún más grande.
La vida siempre reserva nuevas posibilidades de felicidad,
siempre y cuando tengamos la perseverancia de buscarlas.
COMUNICACIÓN. Un poco de comunicación, hace mucho. Si estás ocupado, dilo. Si estás molesto, exprésalo. Si vas a llegar tarde, avisa. ...