CALMA.
A veces lo mejor que puedes hacer es no hacer nada.
No responder, no explicar, no caer en el juego.
Solo quedarte quieto y mirar cómo todo se acomoda solo.
La gente piensa que ganar es gritar más fuerte,
pero el verdadero poder está en quien puede mantenerse tranquilo
cuando todo lo demás
se desordena.
Ser calmado no te hace débil, te hace libre,
porque cuando aprendes a no reaccionar a todo,
empiezas a darte cuenta de lo que realmente
vale tu energía.
Y ahí es cuando entiendes, que la calma no es un estado, es
una decisión.
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