jueves, noviembre 27, 2025

ABANDONO.




A veces no me doy cuenta de que me he ido hasta que vuelvo.

 

Para irse no hace falta abrir la puerta, ni bajar las escaleras, ni siquiera moverse del sofá.

 

Se queda uno quieto, con la mirada perdida en cualquier sitio y desaparece.

 

Hubo noches en las que tuve que abrazarme fuerte, días en los que tuve que aconsejarme en lugares solos o frente al espejo, lagrimas que yo mismo me limpié.

 

De esto aprendí que puede abandonarme todo el mundo, pero mientras yo no me abandone seguimos contra todo y contra todos.


 

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