AHÍ.
Donde te enseñen a quererte de nuevo cuando ya no recordabas
como hacerlo.
Donde te levanten una y otra vez y te curen cada herida.
Donde te acompañen aun sin estar, porque sus palabras sanan
y recuerdan.
Donde no te importe sentirte débil, porque te abrazan
fuerte.
Donde las horas no pasen, los días no pesen y las noches no
se olviden.

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