AMOR PROPIO.
El amor propio no es vanidad, pero a esta edad, si me pinto
la boca rojo pasión, me dicen que quiero llamar la atención. ¡Pues claro que
quiero! Pero la mía, no la de los demás.
Cuidarse no es egoísmo, es pura estrategia de supervivencia.
Si me compro la crema más cara, no es por lujo, es porque me la merezco.
Si me doy mis gustos, es porque los años me han enseñado que
nadie me va a consentir mejor que yo.
Y si digo “no” a lo que me quita la paz, no es por
malagradecida, es porque a estas alturas ya no estoy para cargar con lo que no
me toca.
Y eso de que valorarse no tiene edad, ¡bendita sea la
verdad! Porque una se pasa media vida dudando de sí misma y la otra media
dándose cuenta de que debería haber dudado menos y disfrutado más.
Así que ahora, me miro al espejo, me guiño un ojo y me digo:
“chulada te ves espectacular”. Porque si no me lo digo yo, ¿Quién más?

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