DEJATE CUIDAR.
Siempre te dijeron que eras madura para tu edad, pero no era
madurez, era adaptación.
Te tocó ver, oír, hacer y entender cosas que no te correspondían.
Aprendiste a no pedir, a no necesitar, a resolver sola y ahora,
te cuesta bajar la guardia, te cuesta recibir, descansar, soltar el
control.
Pero ya no estás en ese lugar.
Ya no necesitas vivir en modo alerta.
Ni pretender que puedes con todo sola.
Ahora puedes permitirte bajar la guardia, confiar, pedir, recibir.
Porque ser fuerte no significa hacerlo todo sola.
A veces, la verdadera fuerza está en dejarte cuidar.

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