CICLOS.
Anochecía, ella como todos los días iba en el bus de regreso
a casa, gotas de lluvia bajaban por la ventana, algo de tráfico y un poco de
música le regalaba paz, por un momento, un largo y pausado suspiro la remonto a
un episodio del pasado, un momento feliz.
Se encontraba en ese instante, en ese suspiro, en ese
momento, ese capítulo de su vida que le recordó lo bonito que fue respirar
profundo, reír, disfrutar.
Podía ver los carros pasar rápidamente y al semáforo cambiar
de rojo a amarillo o verde y a las personas correr rápidamente en sus afanes
diarios.
Pero, aunque pasara el tiempo, el semáforo y las calles aun
seguían ahí, lo que cambiaba eran las personas que pasaban, los carros que
pasaban a diario, comprendió ella que no todo permanece, que a veces las
personas van y vienen, incluso ni te avisan cuando se van.
Cada ciclo o etapa que hay en la vida, hay que sacarle el
mejor provecho, a esas personas que están, a esas canciones que te hacen vivir,
un te amo, un te quiero o un buen abrazo.
Ella permanece, el presente permanece, los demás quien sabe.
Solo quedo ella en ese pequeño bus, sola, con dirección a su
hogar.

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