DETALLES.
Es increíble cómo pequeños detalles que antes nos gustaban,
nos emocionaban, ahora se sienten como puñales.
A veces no es el amor el que desaparece, es el respeto el que se va perdiendo
una palabra, un gesto, una acción.
Y así, esa relación de pareja o de amistad, que pudo ser la más bonita y
divertida del mundo, se convierte en un recuerdo que duele.
¿Te pasó alguna vez?
Déjalo salir.
Comparte esto con alguien que también necesite entender que a veces
no se trata de rendirse, sino de aprender a soltar.
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