DETENTE.
Hay ocasiones en las que la mejor opción es simplemente
detenerse.
Tómate un momento para relajarte, respira profundamente y
permite que tu corazón se serene mientras esperas a que la ansiedad se disipe y
tu energía se renueve.
Aquellos que son decididos no se ven abrumados por la
ansiedad, ya que comprenden que la vida tiene una manera de responder a lo que
realmente importa cuando es el momento adecuado.
Cultiva la paciencia y confía en que tiempos mejores
llegarán.
La ansiedad, en esencia, busca anticipar lo que es
inherentemente incierto.
Recuerda siempre que posees una fortaleza superior a la de
tu ansiedad; confía en ti mismo/a y en tu capacidad para enfrentar cualquier
desafío

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