DÍAS COMO HOY.
Me pregunto:
¿Por qué existen días como hoy?
En donde la vida no me da esperanzas, en donde el presente
es solo un susurro desolador y el sol alumbra mis días con tristeza y frialdad.
Mis pasos se tornan pesados y cansados, mis ojos
entreabiertos buscan aquel mañana que quizás sea mejor.
Pero mi cerebro se rehúsa a observar con detención, mis
manos cuelgan a mi lado sin nada que estrechar o proteger y mi corazón grita
desesperadamente pero no tiene ni boca ni voz.
Siento que mis lágrimas forman un lago de compasión,
compasión hacia mí, porque no existen más culpables para este día, ni menos,
para el mañana.
Mis silencios perdurables contra el tiempo me han hecho
sembrar miles de semillas alrededor de mi propio lago de lágrimas, aquellos
árboles que van creciendo, los cuales ya son tantos, que ellos mismos van
rodeando cada vez más mi alma de oscuridad y miedo.

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