CUANDO PUEDAS.
Cuando puedas, sé el apoyo que un día te hizo falta.
Sé esa palabra de aliento, ese abrazo sincero, esa mano que
no juzga y sí acompaña.
Porque a veces, lo que más sana no es lo que recibimos, sino
lo que decidimos dar.
Nunca sabes cuánto puede cambiar la vida de alguien con un
gesto tuyo.
Hoy tienes la oportunidad de ser luz en el camino de alguien
más.

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